Región de indigencia
De donde proviene mi ser, he descubierto con asombro que no ha sido como lo esperaba, siendo este mi territorio del cual sin duda no puedo salir, lo considero más que vanidoso, un hastío de felicidad incesante que proviene de algo supremo, no puedo saber más de él de lo que se me ha permitido, pero no tengo sospecha de de su existencia. Aunque pobre ha sido mi corazón al no atenderlo como debe ser, como se me ha encomendado, más la enseñanza de la vida permitirá que lo observe con detenimiento y lo haga realidad, pues es algo sagrado a mi vida que he de proteger contra todo. A saber de su procedencia tengo que tenerlo en un altar, reconocerlo y darlo a ver a los demás, pues es algo que maravilla la existencia. Siendo yo, una obediente servidora de ello, prefiero en ocasiones guardarlo para mí, y no por ser egoísta, sino para que no sea lastimado. Es tan frágil pero a la vez tiene tanta fuerza que no sé donde quedaría yo sin él, no es selectivo pero no todos lo podemos sentir igual. Asombrada quedo al apreciarlo, que se me ha dado como regalo de la vida, la cual no ha hecho mas que llenarme de satisfactores que no he terminado de agradecer. Aunque menesterosa de espíritu aún soy, pretendo sentirlo más. Apoyada en él, me torno llena de paz y tranquilidad. No hay nada que ese sentimiento no pueda hacer para bien, no hay barrera que no pueda romper, no permite el egoísmo ni la mentira, siendo siempre cuidadosa de saberlo conducir. Moviendo la estructura del ser que lo motiva, es bien sabido que glorioso es, maravilloso y prodigioso es su bienestar. Ha llegado para cambiar la existencia, lo hemos vivido si es que lo queremos entender, ha existido y existirá por siempre hasta el día en que se derrumbe la deidad. Pendiente estoy de su porvenir, que prefiero esté lleno de vida y enérgico como lo ha sido siempre. Mi pobre y basto corazón aún no acaba de entenderlo, soy tan pobre que no lo he podido ver como quisiera. Miro el ayer sin rencor pues grandes enseñanzas me ha brindado, pues más de él he conocido y lo he llevado a cabo desde que mis recuerdos me lo permiten. No concibo mi vida sin que su presencia me llene de satisfacción incesante, practicarlo ha sido difícil pero no me derrumbo al no verlo de cerca por quienes quiero que lo lleven hacia mí. Duradero es sin darnos cuenta, brillante es sin poderlo visualizar. No podemos traicionarlo, de lo contrario perdidos seremos en el abismo de la soledad amarga de su contrario. Marcado ha sido por los siglos, así lo debemos llevar. Aunque no lo veas, existe, siéntelo, vívelo, no temas ya que es parte de ti, no le huyas porque no se desprenderá por más que lo desees.Elígelo y motívalo hasta donde tu razón lo considere.


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