sábado, septiembre 09, 2006

Que más . . .

Esperar sin saber cómo, desear sin saber cuándo, soñar sin saber para qué. Quisiera ahuyentarte de mi mente, pero la conciencia no lo permite; sacarte de mi corazón, pero la hiel no lo admite. Mostrarte sin razón para después ser oculto, marcando lazos para ser olvidados, percibiendo sentidos sin destino.
Mala señal ha sido la incomprensión y el silencio, que sin acostumbrarme lo otorgo. Proteger y amar es mi destino, mas no lo he sabido agradar. Sombras en el horizonte aterrizan para dar lugar al desengaño doloroso del amor. Lágrimas en el alma forman la iniquidad insistente del desgarramiento interno. La chispa ligeramente formada por la ilusión, ha sido desarraigada dando lugar al firme desencanto que martiriza aún más a la nostalgia. ¿Qué más entrañable para la existencia que no lo sepas? Sin que tus pasos lleguen a cruzar el camino, pones en reflexión las desdichas, oponiendo así la verdad, que por temores no ha sido vista para desenmascarar la osadía. Advierto que sin ser un cambio, forma parte de lo común, que sin pretenderlo, no me deja expresar el interior de las palabras no dichas, que el corazón se ha desbordado sin ser expresivo, sigue latiendo sólo por instinto, deseando ser salvo de mentiras y confusiones. Permanecer en el nublo traerá consigo consecuencias advertidas, es pues, que el brillo de lo abstracto se concretizará dando forma gradualmente a la grandeza de mi anhelo. Esa grandeza atraída por el suplico informal que renace y vuelve a renacer después un torrente de desilusiones inevitables del pobre espíritu, mismo que no hace otra cosa que extrañar y buscar, mientras mira con desaliento el advenimiento de otra lucha fatídica, pero que sin más preámbulos vive por de lo que lo celestial le ha otorgado, más pobre es aún, que sin darse cuenta, sigue latiendo esperanzado, encerrado en un cúmulo de adversidades que no lo dejan ser libre, deseoso de respirar pero sin ser despojado de lo que se le dio. Propongo reconocimiento para el saber obtenido, fortaleciendo lo que por naturaleza divina corresponde, nadie podrá oponerse a ello, pues lo sagrado del ser rompe fastidios profundos. En busca de algo más que se agregue a este pobre sentido, sigo aprendiendo de lo legítimo, quiero explicaciones a situaciones que no han podido ser reveladas, mas no pierdo la expectativa, con intención de ahondar en terrenos majestuosos, para así salvar lo más sagrado que tengo.
Si lo has visto, decidirás entonces.